Comunicaciones
Colombia: entre el discurso y la sustancia en el debate político
Por Reginaldo Tafur
29 de julio de 2025
Actualizado 2/8/2026

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Artículo de opinión
En el debate político colombiano es frecuente escuchar la expresión "no confundir la gimnasia con la magnesia". La frase, cargada de sabiduría popular, recuerda que no deben mezclarse los asuntos superficiales o de forma con la sustancia y el fondo de los problemas. Se trata de un llamado a no dejarse llevar por distracciones o manipulaciones y a enfocarse en la verdadera naturaleza de los temas que se discuten.
El inicio del último período legislativo dejó nuevamente en evidencia la brecha entre el discurso y la sustancia. El discurso del presidente de la República ante el Congreso estuvo cargado de referencias académicas y de un tono pedagógico que, en lugar de abrir el diálogo, generó polémica. La discusión se concentró más en la forma que en el fondo: en las palabras utilizadas y en las reacciones inmediatas, antes que en los proyectos y políticas que afectan la vida de los colombianos.
Este fenómeno no es nuevo. La historia política del país registra episodios de fuerte confrontación entre el Ejecutivo y el Legislativo. Uno de los más recordados ocurrió cuando el expresidente Carlos Lleras Restrepo fue víctima de un duro ataque verbal por parte de un senador, quien terminó siendo sometido a la justicia por irrespetar a la máxima autoridad del país. En aquella época, la institucionalidad actuaba con firmeza frente a la falta de respeto al jefe de Estado.
Hoy la situación es distinta. El respeto por las instituciones y por la figura presidencial parece haberse debilitado, y las descalificaciones se han vuelto moneda corriente, incluso en las redes sociales. Este deterioro del debate público no le hace bien a la democracia: cuando el intercambio se limita al ataque y la descalificación, se pierde de vista lo esencial, que es la búsqueda de soluciones reales para los problemas del país.
Conclusión
"No confundir la gimnasia con la magnesia" es, en el fondo, un llamado a la claridad y la honestidad en la política. Implica ser críticos, analizar a fondo cada propuesta, cada proyecto de ley y cada decisión gubernamental para entender sus verdaderas implicaciones, y no dejarse distraer por lo superficial. La política colombiana necesita menos ruido y más sustancia.