Comunicaciones
Planeta Rica: el reto de recuperar el orden y la cultura ciudadana
Por Reginaldo Tafur
29 de julio de 2025
Actualizado 2/8/2026

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Artículo de opinión
Planeta Rica atraviesa un momento en el que la convivencia ciudadana parece estar en entredicho. Lo que durante años fue reconocido como el sello de una ciudad "bella y cordial" hoy convive con escenas de desorden, intolerancia y falta de cultura ciudadana que preocupan a los habitantes.
Vivir en orden y respeto no coarta el libre desarrollo de la personalidad. Sin embargo, en los últimos meses se ha extendido la idea de que ese derecho ampara cualquier comportamiento, incluso cuando afecta el derecho de los demás. La célebre frase de Benito Juárez, "el respeto al derecho ajeno es la paz", cobra hoy una vigencia particular en nuestras calles.
No faltarán quienes respondan con un "si no le gusta el municipio donde reside, lárguese" ante cualquier crítica constructiva. Esa reacción, más que responder, revela una intolerancia que, sumada al ambiente visual y sonoro de una ciudad bulliciosa y desordenada, puede llevarla por un camino peligroso donde la delincuencia y la indigencia terminen por arraigarse.
El principio del interés general
Un episodio reciente ilustra este dilema. A una familia del barrio San Marcos, la Administración Municipal, a través de su Secretaría de Gobierno, le otorgó un permiso para celebrar una fiesta callejera alrededor de su vivienda. La celebración comenzó a las seis de la tarde del sábado 19 de julio y, por coincidir con el fin de semana largo del 20 de julio (aniversario 153 de la Independencia de Colombia), se esperaba que se extendiera por varias horas.
El detalle que genera inquietud es que el permiso se concedió sin consultar a la comunidad del sector si un montaje musical de esa magnitud afectaría la tranquilidad y la intimidad de la vecindad. Surge entonces la pregunta: ¿dónde quedó el principio universal de que el interés general debe primar sobre el particular?
La primacía del interés general implica que las autoridades deben tomar decisiones que beneficien a la mayoría, pero siempre dentro de un marco de legalidad y respeto a los derechos fundamentales. No se trata de una regla absoluta que justifique cualquier medida en nombre del interés público; se trata de encontrar un equilibrio justo y proporcional entre el bienestar colectivo y las libertades individuales.
Conclusión
El llamado es a que la Administración Municipal, los líderes comunitarios y los ciudadanos retomen el diálogo y la concertación como herramientas para convivir. La ciudad "bella y cordial" solo se recupera con sentido de pertenencia, respeto por el otro y autoridad que consulte a la comunidad antes de decidir por ella.