Comunicaciones
La urbanidad no pasa de moda: por qué el respeto sigue siendo esencial
Por Reginaldo Tafur
29 de julio de 2025
Actualizado 2/8/2026

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Artículo de opinión
La palabra urbanidad proviene del latín "urbs", que significa ciudad. Por eso, desde su origen, la urbanidad está ligada a la vida en comunidad: es el conjunto de normas y buenos modales que el ser humano ha creado para poder convivir en sociedad. Su esencia es el respeto hacia los que nos rodean.
En tiempos de prisas y de relaciones cada vez más mediadas por las pantallas, la urbanidad puede parecer una virtud del pasado. Sin embargo, nunca ha sido tan necesaria. Saludar al llegar, dar las gracias, ceder el paso, respetar los turnos y guardar silencio cuando corresponde son pequeñas acciones que, sumadas, construyen una sociedad más habitable.
La urbanidad no es hipocresía ni formalismo vacío. Al contrario, es el reflejo externo de una convicción interna: la de reconocer que no estamos solos y que nuestras acciones tienen consecuencias sobre los demás. Una persona urbana no es necesariamente una persona débil; es una persona que entiende que la libertad de cada uno termina donde comienza la del otro.
En el espacio público, la urbanidad se traduce en gestos concretos: no arrojar basura a la calle, respetar los semáforos y las señales de tránsito, evitar el ruido excesivo, cuidar los parques y los bienes comunes. Son comportamientos simples que dependen de cada ciudadano y que, sin embargo, transforman la experiencia de vivir en comunidad.
Conclusión
La urbanidad no pasa de moda. En un mundo que cambia a gran velocidad, la cortesía y el respeto siguen siendo el pegamento que sostiene la convivencia. Educar en urbanidad desde el hogar y la escuela es invertir en un futuro donde la vida en comunidad sea más digna, más segura y más humana.